El
origen del beisbol cuenta con diversos antecedentes, lo cual complica
definir la fecha, el lugar y la forma en que inicia este apasionante
deporte; sin embargo, existe una creencia generalizada de que
el beisbol surgió del cricket o el rounders, deportes tradicionalmente
ingleses que llegaron a Norteamérica con los colonizadores
de esas tierras.
La referencia
más antigua sobre el tema en donde se utilizaban bates
y pelotas proviene de Egipto, desde hace más de cinco mil
años, cuando los sacerdotes egipcios celebraban un ritual
para la fertilidad de la gente y sus cosechas.
En el siglo
VIII D.C., los moros se encargaron de llevar el juego de pelota
a Europa.
Durante la
Edad Media los servicios de Pascua en la Catedral de Rheims, Francia,
culminaban con un juego de pelota, la cual bateaban o pateaban,
llamado por los franceses como "la soule".
Por eso mismo,
algunos piensan que el origen de este deporte proviene de Francia,
aunque otros creen que se deriva del juego austríaco-alemán,
"schlagball".
Los ingleses
hicieron una modificación al juego francés y lo
convirtieron en "stoolball", en donde el pitcher o lanzador
trataba de golpear al corredor con la pelota, en su carrera entre
base y base.
En un principio,
el juego se celebraba en los patios de la iglesia con el pitcher
tratando de tirar la bola contra un banquillo con las patas hacia
arriba, y un contrario tratando de golpear la esférica
antes de que llegar al banquillo de partida (home).
El juego fue
difundido rápidamente por los poblados y se fueron añadiendo
una segunda, una tercera y por último, una cuarta base,
sobre las que daban la vuelta luego de conectar la bola.
Posteriormente
hubo postes de madera clavados en la tierra que sustituyeron a
los banquillos, estos a su vez fueron cambiados por piedras, luego
por sacos de arena, y finalmente usaron almohadillas, similares
a las que se usan ahora.