Para llevarlo
a efecto se integró un comité encargado de la creación
del Salón de la Fama, encabezado por el Lic. Antonio
Ramírez Muro, entonces Presidente de la Asociación
de Ligas Profesionales de Beisbol y de la Liga Mexicana de verano.
LaCervecería
Cuauhtémoc apoyó la idea de crear el Salón
de la Fama del Beisbol Profesional de México, ofreciendo
aportar los activos necesarios, así como la infraestructura
para su creación y funcionamiento.
Dicho ofrecimiento
fue hecho por Don
Eugenio Garza Sada, visionario emprendedor de la sultana
del norte.
El 30 de marzo
de 1971 se le envió un comunicado al comité encargado
de elegir el sitio para erigir el Templo de Inmortales,
confirmando la solicitud para que dicha sede fuera otorgada a
la ciudad de Monterrey, apoyándose en la infraestructura
existente y en el plan de apoyo de la empresa cervecera regiomontana.
La solicitud fue gestionada por el Lic. Rodolfo González
Castillo, Presidente del Club de Beisbol Monterrey, apoyada por
varios escritos de diferentes autoridades.
Dos meses
después, el Lic. Antonio Ramírez Muro, en su calidad
de Presidente de la Asociación de Ligas Profesionales de
Beisbol y de la Liga Mexicana de Beisbol, ratificó como
miembros integrantes del Comité, a los señores:
Lic. Fernando M. Campos, de la ciudad de México, gran periodista
y estudioso del beisbol; Dr. Fernando Cantón Franco, de
Mérida, Yucatán, quien fungía como Presidente
de la Liga del Sureste; Raúl Mendoza Mancilla, distinguido
cronista e investigador del Rey de los Deportes; y al C.P. Horacio
López Díaz, de Hermosillo, Sonora, Presidente de
la Liga Mexicana del Pacífico.
Por unanimidad,
todos ellos acordaron darle a la ciudad de Monterrey, la sede
permanente del Salón de la Fama del Beisbol Profesional
de México, por considerarlo el lugar ideal para establecer
el Nicho de los Inmortales.