La
empresa patrocinadora designó al señor Rafael Domínguez
García, Director del Salón de la Fama, haciéndose
del conocimiento de todas las ligas. Con su dinamismo y dedicación,
Domínguez García se encargó de darle proyección
al Templo de Inmortales en el ámbito nacional y más
allá de sus fronteras.
Los bocetos
de lo que sería el Salón de la Fama fueron
presentados en la ciudad de Hermosillo, Son., los días
12 y 13 de febrero de 1972, durante la Tercera Convención
del Beisbol Profesional Mexicano.
En noviembre
de ese mismo año se incorporó al equipo de trabajo
Magdalena Rosales Ortiz, ahora Directora del sagrado recinto,
quien se encargó de escribir la historia de los primeros años
con gran cariño y satisfacción, hasta ocupar el
cargo que representa.
Desde entonces ya se trabajaba intensamente en la búsqueda
de fotografías, objetos testimoniales, datos relevantes,
estadísticas importantes, trofeos, prendas de las grandes
leyendas del beisbol, así como objetos que les hubieran
pertenecido durante su época de jugadores, tratando de
tener todo listo para el momento importante de su inauguración,
teniendo como fecha el mes de marzo de 1973.
El 10 de marzo de 1973 el gran sueño pudo convertirse en
una auténtica realidad, al inaugurarse el Salón
de la Fama del Beisbol Profesional de México, en los
Jardines de la Cervecería
Cuauhtémoc.