El
Recinto de Inmortales del Beisbol Mexicano está construido
en mármol, cristal y bronce.
En
ese espacio están colocadas las placas con los rostros
en relieve de los personajes entronizados y una síntesis
biográfica con sus logros o hazañas realizadas,
por las cuales fueron inmortalizados.
Más
que un espacio físico, éste es un santuario donde
se honra la memoria de aquéllos que fueron grandes sobre
el diamante, en la oficina o desde los palcos de prensa, de acuerdo
a las actividades que desempeñaron en sus carreras.