Posteriormente,
en 1964, la Asociación de Cronistas de la ciudad de México
decidió realizar una votación para elegir a seis
jugadores más, tomando en cuenta a los mejores beisbolistas
mexicanos y extranjeros que hubieran destacado en la pelota mexicana,
para ser inmortalizados en un Salón de la Fama que
podría ser construido a futuro, aunque en aquel momento
no se tenía la más mínima idea de donde iba
a llevarse a cabo.
La votación
arrojó seis ganadores, estos fueron; Angel Castro, Epitacio
"La Mala" Torres, Martín Dihigo, Lázaro
Salazar, Ramón Bragaña y Genaro Casas, que había
quedado pendiente de la primera encuesta.
Fue hasta
1971, treinta y dos años después de la brillante
idea del genial periodista capitalino Alejandro Aguilar Reyes
"Fray Nano", que germinó la idea de construir
la casa de los inmortales de la pelota.