Está considerado como uno de los peloteros de mayor colorido y de más clase que han desfilado por los diamantes de nuestro país.
Procedente de los Senadores de Washington, llegó a la Liga Mexicana en 1945 para vestir la franela de los Rojos del México. Pronto se convirtió en una de sus grandes figuras por su tremendo bateo y por su profesionalismo.
Siempre dio su máximo esfuerzo en el terreno el gigantesco jardinero derecho cubano (1.93 de estatura y 95 kilos), y los fanáticos escarlatas lo colocaron en el pedestal destinado a sus ídolos. Apodado "El Guajiro", Ortiz escribió páginas doradas en su brillantísima trayectoria.
En 1948 estableció el récord (que le rompieran recientemente) al batear de hit en 35 juegos consecutivos; su promedio en esa racha fue de .441. Con el México implantó otros dos récords: campeón de jonrones y líder de bases alcanzadas con hits cuatro años al hilo. Fue el primero de dos bateadores que han obtenido cuatro títulos seguidos de slugging.
En sus tres últimas campañas, 1952 con Nuevo Laredo y 1955 y 1956 con Yucatán, actuó como pitcher. En 1956 tuvo récord de 13-2 en victorias y derrotas. En el Campeonato Cubano fue estrella por muchos años del Almendares.
Su promedio global en seis temporadas en las Ligas Mayores, fue de .255. Retirado del beisbol en 1958, emigró en 1961 a Miami, Florida, en donde permaneció hasta el día de su muerte.
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